Después de un primer larga duración titulado “Primeras marcas“, y como paso previo antes de la edición de su continuación para enero de 2014, Hans Laguna nos hacía una propuesta de interpretación del universo Oteiza en un trabajo titulado simple y llanamente “Oteiza“, un álbum conceptual que se editaba exclusivamente en formato digital el 28 de octubre de 2013.

Hans Laguna rendía así homenaje a la figura del escultor vasco Jorge Oteiza (1908-2003) con la intención de trasladar a la música la radicalidad formal y el espíritu vanguardista del escultor, en concreto mediante la ‘desocupación’ de las estructuras armónicas y rítmicas convencionales. Un ejercicio diferente en el que la experimentación se coloca en primer término. No busquéis aquí melodías ni estribillos, solo ‘drones’ y ‘feedbacks’.

En el día en que se cumplía el 104 aniversario del nacimiento de Oteiza (un 21 de octubre), Hans Laguna grabó un experimento sonoro con guitarra eléctrica y pedales de efectos en el estudio Taxman de Barcelona. Se trata de seis piezas, cada una de las cuales está inspirada en una obra de Oteiza: un ensayo, cuatro esculturas y un poemario. Los temas se basan en ‘drones’ y ‘feedbacks’ y en este sentido, entroncan con la tradición del minimalismo de La Monte Young y Terry Riley, así como con ciertas investigaciones eléctricas llevadas a cabo por Glenn Branca y Spacemen 3. Además, el uso de tales técnicas provoca una sensación de (in)quietud y atemporalidad, logrando un doble enlace con la obra de Oteiza: con su austeridad –en la forma– y con su dimensión metafísica –en el contenido–. El pasado 21 de octubre, la web de la revista Rockdelux estrenaba este trabajo, y fue ese el día escogido no al azar, sino justamente cuando se cumplía un año exacto de la grabación de este trabajo y cuando se cumplía el 105 aniversario del nacimiento de Oteiza..